El Buscaminas, transformado en juego de rol – NeoTeo
Pocos juegos nos han hecho insultar tanto a una pantalla como el Buscaminas tradicional. Descubrir el campo un clic a la vez, marcar las minas, y avanzar con cuidado sólo para perder en el 50/50 final es una experiencia muy particular. Ahora, ¿qué podría ser peor que eso? Sencillo: Imagina al campo convertido en una mazmorra repleta de monstruos, y con un dragón casi invencible como boss battle. Tu misión, si es que decides aceptarla, es guiar al caballero Jorge, administrar su salud, y ayudarlo a ganar experiencia. El juego se llama Dragonsweeper, y lo primero en morir, será tu productividad.
A diferencia del Buscaminas original, Dragonsweeper no es tan tacaño con la información que presenta al jugador. Todas las partidas comienzan del mismo modo: Con la ubicación precisa del dragón, y un orbe/ojo que revela parte del mapa a su alrededor. El libro en la esquina inferior derecha contiene todo lo que necesitamos saber sobre los monstruos, desde la cantidad exacta hasta el poder de combate. Y del otro lado… Jorge. Guerrero, caballero, héroe improvisado.
Dragonsweeper: «Jorge y el Dragón»

Los stats de Jorge son dos: Salud (en forma de corazones), y puntos de experiencia (representados como gemas). Cada vez que Jorge ataca a un monstruo, pierde una cantidad de salud equivalente a su poder. Por ejemplo, los murciélagos tienen un poder de 2, y al derrotarlos, Jorge consumirá dos corazones. Sin embargo, con esa victoria recibe dos gemas de experiencia a cambio, que más tarde lo ayudarán a subir de nivel. Si Jorge no tiene suficientes corazones para atacar a un monstruo, perderá el encuentro y la partida llegará a su fin, pero hay otro detalle importante: Jorge puede «quedar en cero», y recuperar salud con uno de los power-ups en el mapa, o subiendo de nivel.


Esta es la esencia de Dragonsweeper: Además de explorar, combatir monstruos y evitar trampas, debemos alcanzar un equilibrio muy delicado entre la salud de Jorge, el deseo de atacar, y los puntos de experiencia acumulados para seguir avanzando. Como si eso fuera poco, el dragón no está solo: En el mapa se esconden algunos mini-jefes, comenzando por el Rey de las Ratas (poder 5, revela la presencia de ratas), el Rey de las Minas (poder 10, su derrota hace detonar todas las minas presentes), y un Mimic, al que sólo podemos reconocer por sus inusuales 11 puntos de poder.


Para finalizar, lo más obvio: Dragonsweeper tiene una tolerancia muy pequeña a los errores. La única manera de vencer al dragón es acumular suficiente experiencia para obtener trece corazones… y sobrevivir a todo lo demás en el proceso. Si tenemos que hablar de «aliados», se destacan los corazones (que restauran la salud), y las celdas sin numerar, que no registran amenazas a su alrededor. ¿Mi recomendación? No descuidar la exploración. Destruir enemigos como loco es muy tentador, pero a veces la discreción es la mejor parte del valor.
Dragonsweeper es una creación de Daniel Benmergui y Hernán Rozenwasser, con la colaboración de varios desarrolladores. ¡Enlace más abajo!
Sitio oficial: Haz clic aquí
Fuente: Ars Technica
Reportar